LA FRASE RICOTERA:

martes, 26 de noviembre de 2013

Mi Lugar, mi Gente.



En esta entrada pretendo hacer una defensa encarnizada (?) De mi querida ciudad, Arrecifes.
Cuando argumento soy muy propenso a la concesión. Algunos se preguntaran que mierda recorcholis es eso. Es admitir todo lo malo de algo para después contrarrestarlo con los puntos a favor. De esta manera admitís que hay cosas malas pero terminas aduciendo que las cosas buenas superan a esas cosas malas. O por lo menos eso nos dijo la señora Borges Bertini.
Los puntos negativos que tiene esta localidad del norte de la provincia, se nuclean en la frase que todos alguna vez oímos: "Pueblo Chico, Infierno Grande".
 Hay que admitir que somos una sarta de chusmas morbosos. Nos encanta saber los problemas de los demás, a veces regodearnos con ellos y hacer comentarios con otros chusmas morbosos sobre ello.
 Hay que admitir que la gente maneja para el orto: estoy cansado de pelearme con otros conductores que no son capaces de darse cuenta, debido a su reducida masa encefálica, que el paso lo tiene el de la derecha!!! Ojo, yo también paso autos por la derecha o estaciono en cualquier lado, no voy a ser hipócrita. Pero es mas que claro que todos los defectos que atribuyo a la ciudad me lo atribuyo a mi mismo como parte de este todo llamado sociedad.
Los boliches: la mayoría de la gente esta cansado de los boliches de acá. A saber, lugares chicos, mucha gente (que chiva como puto nuevo testigo falso), alcohol caro, mismas caras, chusmas morbosos, y demás problemas que vivimos finde a finde. A tal punto que la otra vez salí en Sarmiento (en Todd hay mas movimiento) y me gusto por el solo hecho de cambiar un poco!!
La gente de Arrecifes es una mierda para los eventos culturales, he escuchado a infinidad de personas quejarse de este tema. De que acá no se puede hacer nada y bla bla.
El Twitter. Ni siquiera somos buenos virtualmente: los TL de la mayoría de la gente, se basa en palos vaya a saber para quien, gente que se queja de otra gente, en mis tweets de fútbol, en Peroni bardeando a SLB, en el Bebu twitteando con la redacción propia de un mastodonte, peleas por cosas inusualmente mogolicas como la Fiesta del Estudiante que siempre gana el grupo que tuvo una caja de zapatos como decoración, que le gano a otro grupo con dos cajas de zapatos como decoración y embocaron la llavecita.
Otro punto: nuestro himno es malisimo. Sin ofender a mi idolatrada Mónica Eggimann, me pregunto que se fumo en la biblioteca de mi querida escuela para escribir que Arrecifes es el Eco vibrante de un galope errante bizarro y gentil. Arrecifes no es ningún galope eh.
Arrecifes es la gente prendida a la tele viendo como gana Fontana, es la gente festejando en la plaza que Canapino salio campeón otra vez, es la gente idolatrando a los Di Palma.
Es la gente el 25 de mayo mirando a los autobombas que nos conocemos de memoria, pero vamos religiosamente a verlos pasar festejando nuestro primer gobierno.
Arrecifes son los barrios, desde la cumbre a FO.NA.VI, desde el Lago hasta la Villa. El populacho de la Molina, los caretas del centro, es Todd, Viña y todos los parajes
Arrecifes son los viejitos en el barrio las flores "tomando fresco" en la puerta escrutando a ver quien pasa, indignándose por la inflación y quejandose de la jubilacion. 
Arrecifes es Brown, es Obras, es la Villa, es Palermo. Es el municipal lleno mirando como la pelota pica para el orto pero aun así amando a su equipo y puteando al Gordo Martell arbitro.
Arrecifes es tener todo cerca, es poder andar a pata para todos lados, es cruzarte a alguien que te lleve y ver conocidos en cada cuadra, es ver a tus amigos cuando querés, es ir a lo del Bebu cuando estas al pedo (que no es lo mismo que llevarlo cuando esta en pedo), es ir a limar a lo de Lecina. (No tanto ir a lo de Marco xq queda lejitos, pobre) 
Arrecifes es la Merlassino un domingo a la tardecita, andando a 2 por hora escuchando Los Redondos, es estar en el Leo tirado en la vereda hablando con tus amigos deleitando un pebete o relojeando algún culo que pasa por la vereda.
Arrecifes es la gente, sus costumbres, sus clubes, sus políticos, sus famosos, sus travestis, sus locos, sus lugares, sus fabricas, sus plazas, sus calles, sus avenidas, su balneario y su rio.
Es llegar de las vacaciones y pensar "la pucha que extrañe este pueblo del orto". Es sentarte en TU inodoro, escuchar el plop del tereso y querer gritar a los cuatro vientos "SOY ARRECIFEÑO, ESTE PUEBLO DEL ORTO ES MI PUEBLO DEL ORTO Y LO AMO COMO ES"

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El Loco del Rastrojero Oxidado

¡LA RE PUTA MADRE! Se escuchó el insulto salir del viejo rastrojero oxidado, antaño rojo.  Trevor estaba como una pipa, como la mayoría de las veces que tenía que ir la ciudad de Venado Tuerto para hacer compras, algún trámite, al médico o lo que sea que irrumpiera en su (por demás) monótona vida de campo.
Estacionó de cualquier manera, se bajó, dio un portazo que en cualquier auto moderno hubiese significado una nueva puerta giratoria y se quedó mirando con ira contenida al pequeño auto Smart que se le había cruzado, mientras pensaba “Estas viejas de mierda, con sus autos de mierda que te miran como si fueras mierda, pero no se dan cuenta que andan en una calabaza con ruedas”.  Se tranquilizó un poco al ver que el paragolpes había absorbido el impacto y se alegró de aun andar en su rastrojero. Les soltó a los curiosos que se amontonaban en la vereda un escueto “¿Ven? Autos son los de antes”
El Smart estaba destruido: probablemente no tuviera arreglo. Trevor se preocupó: “La pucha, la cague matando”. Sin embargo, ante su atónita mirada se abrió la puerta del conductor y se bajó la mujer más anciana que alguna vez vio. ¡Pero como estaba la vieja! Se la veía gesticular ampulosamente desde al lado de la columna donde había quedado enroscado el Smart y mientras se acercaba iba gritando a viva voz
-¡MIRA COMO ME DEJASTE EL AUTO! ¿NO VES QUE TENIA PASO YO?- Chillaba.
 Y sin más, al llegar a su lado, le pego una sonora cachetada a Trevor, que lejos de reaccionar se quedó con la boca abierta sin saber que decir ante semejante vejestorio. 
Ante la segunda cachetada, se despertó de su ensimismamiento e intento “calmar” a la dama.
-Para, vieja de mierda, ¿cómo querés que vea a ese auto? Si tuvieras un auto como la gente vaya y pase, pero no sé de qué te quejas con esa porquería: Era un chiste y quedó- Replicó mientras esquivaba los golpes de la vieja.
Y aquí es donde todo se fue al diablo, por no decir a la re mismísima choronga.
La vieja cayó seca al piso, con los ojos para atrás y después de un espasmo, exhaló su último suspiro y quedo mirando sin ver  el cielo cubierto de nubes.
Trevor evaluó sus opciones: O se quedaba a esperar a la policía, a quien tendría que dar muchas explicaciones acerca de la procedencia del rastrojero, la falta de seguro, la muerte de la anciana oooooooo... Bueno, la que eligió: mientras todos se desesperaban llamando a la ambulancia (Que no sería de mucha utilidad), él le dio arranque al rastrojero, pero había un problema: No le entraba la reversa y tenía un auto adelante. Intentó empujarlo pero su cadera operada hizo un ruido que considero suficiente como para tomar medidas drásticas: “Jugado por jugado, pensó, me llevo el auto de adelante”. No tenía nada de especial: Un Duna verde con vidrios polarizados, cuyo dueño en el apuro por ayudar en el choque, dejo con las llaves puestas.
Salió patinando ante la mirada de la gente, y agarró el camino más rápido a la Ruta Nacional que pasaba por la ciudad. Una vez en ella, mientras pasaba uno tras otro semáforos en rojo, se dio cuenta que no podría ir a su campo porque era el primer lugar en el que buscarían. Su única salida era ir a otro lado a pensar fríamente los pasos a seguir, y lo primero que le vino a la mente fue lo de su amigo Michael en Elortondo, Santa fe, a 200 kilómetros de allí.
Después de dos horas, llego al poblado y se dirigió a la casa de su compañero.
-Hola Trevor querido- Lo saludó afablemente mientras regaba la calle de tierra para que no levantaran polvo los autos. –Tanto tiempo sin verte, ¡no me digas que cambiaste la chatarra del Rastrojero por este Dunita!-
-Hola Negrito-saludo Trevor –Ojalá fuera eso, tuve una serie de inconvenientes-
Y le contó a grandes rasgos lo que pasó, y le dijo que necesitaba quedarse un tiempito por allá.
Así que se deshicieron del auto en un basural abandonado y regresaron a la casa dispuestos a cenar. Trevor notaba nervioso a Michael, miraba la hora cada dos segundos y chequeaba su celular cada 4.
-¿Qué carajo te pasa Negro?- inquirió T.
-Nada, nada- Respondió misteriosamente Michael.
Al llegar a la casa, y luego de un rico asadito y algunas birras, se dispusieron a dormir, pero Michael avisó: -Che T, está mi vieja de visita, así que vas a tener que dormir en el sillón-
Trevor dejó la boca abierta por segunda vez en el día
–Pero vos me dijiste que tu mamá estaba muerta- Dijo sorprendido.
-Estábamos muy peleados, por eso nunca quise presentártela, pero hace algunas semanas me llamó después de todos estos años y arreglamos los tantos y acepto darme la herencia de mi viejo que me correspondía- y agregó –aparte le queda poco hilo en el carretel, tiene algunos problemas en el corazón-
-no puedo creer que nunca me lo hayas contado- explotó Trevor –Sos un Hijo de puta-
-Perdón T, fui un boludo: Anda a dormir y mañana hablamos bien- Y le avisó – Igual podes dormir en la pieza de mi mamá que se fue a Venado a comprar algunas cosas y todavía no volvió. ¡Hasta capaz te la cruzaste y no te diste cuenta!-
Trevor, que estaba a punto de cagarlo a trompadas, decidió irse a dormir, y Michael hizo lo mismo.
Dos de la mañana, sonó el teléfono de la casa. Trevor después de su día agotador no lo escuchó, pero Michael de sueño ligero atendió al instante.
-¿Con el señor Michael Townley?- preguntó la voz del teléfono
-El habla- respondió.
-Le hablamos de la comisaria segunda de Venado Tuerto, lamentamos informarle que su madre sufrió un accidente: la embistieron en una esquina y lo cual produjo que se chocase una columna, sin embargo los airbags funcionaron bien…-
-¿Entonces está bien?- preguntó Michael desesperado por su madre que tanto había estado alejado de él.
-Siento decirle que tuvo un altercado con el conductor del otro vehiculo y su edad sumada al estrés del momento le jugaron una mala pasada y sufrió un ataque cardiaco-
-¿Identificaron al conductor del vehículo?- quiso saber  Michael preso de una ira incontrolable.
-Los vecinos al ver el rastrojero Rojo oxidado que produjo el choque, dijeron que se trataba de Trevor Phillips, quien huyó robando un auto que estaba estacionado y se encuentra prófugo- Se produjo un silencio y la llamada finalizó de repente. – ¿Señor? ¿Me escucha señor?-

Pero Michael ya estaba cargando su calibre 22 con una sola bala que guardaba para algún maleante que quisiera tomar lo que no es suyo. Seguidamente, se acercó sigilosamente a la habitación de al lado.

martes, 19 de noviembre de 2013

Qué lindo que es el futbol, Pibe.



Esta historia que les voy a relatar me la contaron en la sobremesa de un asado dominguero mi padre y mi abuelo, el nombre de este último  era Massimo Pietrucci, reconocido jugador de futbol del medio local, su apodo era “El Rayo” por su velocidad a la hora de escapar por las bandas y la rapidez de sus gambetas y regates. Fue durante mucho tiempo el 8 titular del equipo de mi pueblo, Villa Fiorentina, un poblado argentino de inmigrantes italianos. El equipo 5 veces campeón de la liga regional y con su auge hacía mucho tiempo en el torneo Argentino A, se llama Nueva Italia y tiene como Sponsor a la metalúrgica que emplea a la mayoría de la población y la totalidad de los jugadores.
Una vez superada la barrera de los 35 años y ante el peligro de perder su apodo, mi abuelo se retiró del futbol profesional, estando inactivo por un periodo de 6 años, en los que sin embargo, asistió a la cancha religiosamente todos los domingos que jugaban de local y siguiendo los apasionantes relatos de Alessandro Costacurta, dotado de una voz excepcional y una pasión inigualable por el deporte futbolístico, los domingos en los que el equipo viajaba a los alrededores. Durante esos 6 años vio a su hijo (mi padre) ganarse la titularidad en el equipo como número 9 y por supuesto, goleador del equipo.
Llegando al final de este periodo de 6 años, el equipo sufrió una crisis institucional que derivo en la consecuente crisis futbolística y puso al equipo al borde del descenso nuevamente a la liga local de la ciudad vecina (militaba en el argentino C). Por lo tanto, debido a su trayectoria y conocimiento del club decidieron ofrecerle a Massimo el puesto de Director Técnico, que el acepto sin dudarlo un segundo, ya que era su más profundo y secreto deseo.
El panorama era devastador: a 3 fechas del final del campeonato, el equipo se encontraba ultimo a 5 puntos del anteúltimo y a 7 del antepenúltimo. El objetivo era alcanzar al antepenúltimo, ya que era la única forma de evitar el descenso, que no se producía desde hace 52 años en el equipo. Se podrá notar que la obligación histórica era mucha y las probabilidades escasas, sin embargo la esperanza estaba intacta.
El equipo logro ganar, no sin pocos sufrimientos, dos partidos: el primero por 1-0 en el que terminaron defendiéndose con uñas y dientes los ataques rivales, y el segundo un 2-1 con un gol en el último minuto de mi padre que para ese momento ya era considerado un ídolo local. Gracias a estos resultados y a la buena suerte de que los otros dos equipos perdieron sus partidos de manera sorprendente, lograron sobrepasar al anteúltimo y quedar a un punto de la esperada salvación. Por esas vueltas de la vida, la última fecha se produciría contra el equipo que debían pasar en la tabla de puntajes. Se trataba nada menos del partido más importante de los últimos 50 años, mas allá de aquellos que sirvieron para conseguir títulos o ascensos.
Tenían la ventaja que jugaban de local, en el pequeño estadio municipal, y contaban con el aliento de su tribuna incondicional. Con las expectativas en lo más alto y los nervios a tope, el día indicado por el fixture llego, así como también el equipo visitante a nuestro poblado. Para sumar una coincidencia más a toda la sucesión ya descripta, hay que hacer notar que este equipo, Valle Hermoso, es el clásico de nuestro equipo y la rivalidad existente era y continua siendo muy grande.
Con todos los condimentos que este encuentro aportaba, el estadio estaba colmadisimo y el aliento para ambos equipos, mayormente para el equipo local bajaba desde las tribunas de madera del mítico estadio. Aquel estadio fue el marco de muchísimos partidos destacados, finales, triunfos, descensos, ascensos, y en esta ocasión era el de este último partido del campeonato que definiría el destino de los equipos contrincantes.
Al fin luego de las correspondientes propagandas anunciadas a través de los parlantes con los que contaba el estadio, todo estuvo dispuesto para el ingreso de los equipos. En el centro de la cancha ya esperaba la terna arbitral, encargada de aplicar la justicia en el partido. Primero apareció el equipo visitante, en medio de atronadoras silbatinas y del aliento prácticamente inaudible proveniente de la pequeña porción de tribunas ocupada por la hinchada visitante.
El equipo local tardo en salir, la tardanza fue provocada según recuerdan algunos jugadores por una memorable charla motivadora y técnica de mi abuelo. Al momento de salir al estadio, los jugadores saltaron del túnel a la cancha en medio de los cantos de la hinchada y una lluvia de papeles,  enmarcando un recibimiento como hacia bastante no se veía. Luego del correspondiente saludo hacia su hinchada se dirigieron a las posiciones que propiciarían el inicio del encuentro.
El árbitro después de confirmar que líneas y arqueros se encontraban dispuestos para el comienzo  del partido, dio el pitazo inicial y la pelota fue puesta en movimiento por el equipo local que buscaría desesperadamente la permanencia.
 Los primeros minutos del partido transcurrieron con normalidad, hasta que en el minuto 17, luego de un gran desborde del lateral derecho, el centro perfecto para que cabeceara mi padre, el defensor central del equipo contrincante le aplico un claro empujón que derivo en la consecuente sanción por parte del árbitro de la pena máxima, el penal.
El encargado de patearlo como no podía ser de otra manera era mi papa, que ante la expectación de todas las almas del estadio, acomodo la pelota a la distancia de doce pasos del arco que indica el reglamento, tomo una carrera más bien corta y mirando a los ojos al arquero opuesto espero la señal del árbitro, que luego de unos segundos que parecieron siglos se hizo escuchar entre la algarabía. Con pasos cortos primeros y luego más largos la diestra del “pájaro” golpeo la pelota que salió disparada sin más miramientos nada menos que al travesaño. Pero la desilusión de la hinchada no duro mucho porque la pelota se elevó por los aires y cayó en la cabeza de mi padre que no había perdido las esperanzas y fue a esperar el rebote, con un potente salto se elevó más alto que el arquero que llegaba tarde debido a que se había tirado al palo opuesto y por encima de el marco el gol que rompió la igualdad inicial y avivo las ilusiones de la tribuna, ya que solo un triunfo aseguraba el objetivo.
Hasta el final del primer tiempo, no se produjeron hechos destacados en un partido muy trabado en el medio campo y sin grandes posibilidades de gol para ninguno de los dos, y así se fueron al entre tiempo en el que mi abuelo aprovecho para dar otra gran charla técnica.
Con los ánimos renovados y las piernas descansadas los jugadores volvieron al campo de juego donde sin más retrasos el encuentro se reanudo en los últimos 45 minutos de partido. Apenas a los 2 minutos del comienzo del segundo acto, nuestro volante defensivo cometió una falta brutal contra el enganche que quiso tirarle un caño y el árbitro no dudo en mostrar la cartulina roja. El jugador lesionado tuvo que salir y en su reemplazo entro otro jugador de similares características que se hizo cargo del tiro libre directo peligrosísimo. Con una soberbia curva trazada por el balón por encima de la barrera, la pelota se incrusto en el ángulo derecho de un arquero que pese a un gran salto no pudo llegar a cachetear la pelota. El árbitro señalando el medio campo sentencio el gol que igualo los tantos.
 El encuentro estaba empatado en uno y con un jugador menos para nuestro equipo el panorama era desalentador y nuestros jugadores no atinaron a hacer otra cosa que retroceder en el campo y defenderse muy cerca del arco, que como en las mayoría de los casos en la que esto sucede, derivo en el gol que daba vuelta las cosas y ponía como ganador a los visitantes. El gol fue el detonador que provoco la reacción de nuestros jugadores que salieron a buscar el partido, en  los 20 minutos que quedaban para lograr la hazaña. De la mano de mi padre por segunda vez, luego de una habilitación magnifica, logramos el gol que volvía a poner las tablas en el marcador. La ilusión volvió a las tribunas que cantaron y alentaron más fuerte aun si eso era posible.
A menos de 10 minutos del final, todavía faltaba un gol para lograr lo que se deseaba. Según los aficionados, esos diez minutos fueron los más impactantes de sus vidas en un partido. Ahora los que estaban defendiendo a metros de su arco eran ellos y lograron mantener el resultado hasta los 45 minutos reglamentarios que marcarían el final del partido, pero el árbitro había adicionado cuatro minutos de recupero, de manera que irían hasta los 49, gracias a los disturbios en la expulsión de nuestro jugador y los numerosos cambios producidos.
A los 46 minutos un remate de media distancia nuestro pego en el palo provocando un UUUHHHH atronador en las tribunas. Luego salió la contra rapidísima que llego en cuestión de segundos a nuestro arco donde nuestro arquero tendido en el suelo luego de ser sobrepasado por el delantero no pudo más que mirar como la pelota se dirigía lentamente a cruzar la línea de gol, pero cuando la circunferencia estaba por entrar en su totalidad sentenciando el partido, nuestro defensor dejando el alma en una corrida monumental, paso arrastrándose por su lado a una velocidad vertiginosa y evitando con su milagrosa pierna derecha el tanto rival. Era córner para el otro equipo a tan solo 2 minutos del final, solo dos jugadores se acercaron a intentar cabecear la pelota debido a que los demás estaban esperando la contra. Inentendiblemente en vez de jugar corto, tiraron el centro. Providencialmente el balón fue a parar a las manos del portero que sin perder tiempo le pego una patada potentísima buscando la ofensiva. Luego de una serie de rebotes en el área de los adversarios, el balón sale disparado hacia el arco y el arquero en una impresionante tapada, con las puntas de sus dedos envió la pelota al córner.
A estas alturas del partido, mucha gente estaba en las tribunas de espalda, rezando, implorando, gritando, y pasando unos nervios que solo entienden aquellos apasionados por el deporte. Todas las cabezas, todas estaban en el área esperando el envió que llegaría desde la izquierda. El ultimo jugador en llegar al área e introducirse fue un jugador con buzo violeta y un uno dorado estampado en su espalda, ese mismo jugador fue el que se elevó más alto que los tres defensores que saltaron para rechazar la pelota. Ese mismo jugador fue el que le dio dirección a la pelota de manera que se coló entre las manos de un arquero que intentaba por todos los medios desviar su trayectoria. Ese mismo jugador fue el que vio la pelota inflar la red, ese mismo salió corriendo hacia la mitad de la cancha perseguido por sus compañeros, festejando el primer gol de su extensa carrera, unos de los más importantes de la historia del club, que quedaría en los recuerdos de todas las personas presentes que se abalanzaron a abrazar, a agradecer, a felicitar a gritos a nadie más y nada menos que nuestro arquero.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Pestañeando la Vida

La vida está llena de finales. Todo se termina, todo pasa (Dijo un dirigente de fútbol el cual es la única excepción de esta frase). Y termina cuando menos te lo esperás, o en el fondo sabés que termina pero lo negás como si eso fuera a alargar el momento. 
Cito textualmente al gran Eduardo Sacheri  "Por empezar les tendría que decir que la culpa de todo la tiene el tiempo. Sí, como lo escuchan, el tiempo. El tiempo que se empeña en transcurrir, cuando a veces debería permanecer detenido. El tiempo que nos hace la guachada de romper los momentos perfectos, inmaculados, inolvidables, completos. Porque si el tiempo se quedase ahí, inmortalizando a los seres y a las cosas en su punto justo, nos libraría de los desencantos, de las corrupciones, de las infinitas traiciones tan propias de nosotros los mortales." (fragmento extraido del mejor cuento que leí sobre Maradona, para leerlo click acá)
He aquí que uno se encuentra empezando la secundaria, con su carpetita nueva llena de hojas (en ese entonces numeradas, con el sello y la materia), ve entrar a Milachi por la puerta empujando a Bartolo (NdeR: esqueleto de la escuela) y se dice a uno mismo "La pucha, cuanto falta para que termine la escuela". Y así pasas un par de años relativamente fáciles, en los cuales te bancas a Mónica Eggimann y sus "Número siguienteeee" o a la Negra Ordoñez (qepd) errando apellidos al mejor estilo Marcelo Araujo (ver http://losfundamentalistasdelagarrafa.blogspot.com.ar/2013/11/el-periodismo-de-nuestros-amigos-julio.html).
Y acá es donde uno empieza a pestañear. 
pestañeas un par de veces y empezás a salir: los domingos pasan a ser un suplicio de resaca y aburrimiento que terminan sufriendo por Boquita echado en el sillón o bancandoté el fresquito en el estadio alentando al Verdinegro. Llegás al colegio el Lunes y en el salón lo único que se escucha (a partir de la tercer hora, xq en las primeras estamos todos en estado catatónico) es a las minitas hablando del finde y a nuestra fila intercambiando una serie de "Che,¿viste que golazo hizo Ibrahimovic?" o "Que patadita pegó Schiavi eh".
Cuando te querés dar cuenta, pestañeaste de nuevo y al abrir los ojos ya vas a Cuarto/Quinto y entra Julia hablando Chino Mandarín con su repertorio de palabras que no las sabe ni el que hace el diccionario (Yuxtapuesto, Lontananza, Superfluo, Anacrónico etc.). Las materias se ponen un poco más ásperas, si no escuchas a la Carluccio no entendés un pomo, Pomatti que ama las maratones de dictado, la Bertini que te lee cuentos de Borges y vos aguantando el sueño, tratando de entender como a alguien la puede apasionar tanto ese señor.
Pero la ficha te cae cuando pestañeas dos veces mas y llegás a sexto. Te das cuenta que es tu "último primer día", pero incluso en este momento te decís a vos mismo "todavía falta un añito, no pasa tan rápido" y pestañeás dos veces y estás arriba del micro, tomando un fernecito a la altura de Carmen de Areco yendo a Bariló. 
Bariloche, eso si que pasa rápido. Tan pronto estás tratando de hacer que tu abuela te deje de abrazar xq no entiende que tenés que subir una valija de 25 kg y que nada más te vas 10 días, como estás a las 4 AM escuchando como medio micro putea a Dominé que no deja de decir pajereadas y a Dylan que se rie como un burro con asma juvenil (Xq ojo, si tenés suerte de Bariló te traes amigos como esos), como estás llegando con un sueño terrible tratando de tener la imaginacion suficiente para ver a Pedro y Pablo en dos piedras de mierda, y llegás al hotel, ves como al Bebu le rebota una botella de 3lts de coca llena en la cabeza y decís "Ni pensar que faltan 10 días todavía". Y nada pasa más rapido que esos 10 días. Ahí es donde pestañeas un par de veces mas y estas de nuevo en el micro (tomando un fernecito obviamente), con un millón de anécdotas, amigos nuevos, un par de kilos más y el Bebu pelado. 
Muy bien, empezás la escuela otra vez, y como uno es bien porfiado, insiste con que todavía falta mucho, esto no se puede terminar. Y ves pasar los días, sin poder hacer nada por pararlos, ya ni te dan ganas de pelearte con Maricel para perder hora, hacés lo mínimo en indispensable para aprobar materias mientras te la pasas hablando al pedo, xq sabes que la joda se termina. Pero nuevamente pestañeas dos veces (Alguno pensará ¿xq mierda no deja de pestañear este pibe?, pero el tiempo no se detiene y te arden los ojos) y te encontrás en plena época de integradoras escribiendo un blog que no sabés si alguien va a leer, pero te chupa un huevo porque te aburrís y te gusta escribir. Y mientras vas escribiendo vas aceptando la realidad: Se nos vino la vida encima, ya no sabés que hay en el futuro, vas a vivir solo, vas a estudiar en serio, vas a dejar de ver a tus amigos todos los días. ¿Y quién te dice que no pestañeas un par de veces más y te cagás muriendo?

martes, 5 de noviembre de 2013

Sección Peroni: De Baterías y Combustibles.

Me voy a poner por unos minutos en modo viejo choto y renegado Peroni, para descargarme por un temita que me rompe soberanamente las pelotas. Bah, varios temitas. A saber:
A) La puta batería del puto blackberry: Uno se compra su Blackberry, totalmente feliz por sentirse incluido social y virtualmente. Haciendose el responsable, uno deja a su Blackberry cargando las 8 o 12 hs, aguantándose las ganas de empezar a toquetear todo para que la batería no pierda vida útil. He aquí que pasadas las 12 horas mas largas de nuestra existencia pre-adolescente uno empieza a descargar todo tipo de aplicaciones, desde el Score Mobile para que te avise cuando tu equipo mete un gol hasta el Accu Weather para saber que clima hace afuera, pasando por el Munch Screen, Olé y otras aplicaciones que usas una vez en tu vida y con suerte. 
Cuando uno quiere darse cuenta, la batería que dejaste cargando toda la santa noche no se digna a durar 10 hs (en los casos mas afortunados) y mucho menos en los casos mas extremos. En este momento se empiezan a buscar soluciones desesperadas: Batery Booster, conectarlo a wi fi, apagarlo, rezar, suplicar clemencia, etc. Pero indefectiblemente el supuesto celular termina convirtiéndose en un teléfono fijo que al ser desenchufado se queda en off en menos de lo que el Bebu se pone en pedo un sábado a la noche.
El problema empeora en aquellos desafortunados que se les rompe la fichita y se ven obligados a usar cargadores universales, por lo que reinician sus Blackberry lo cual tarda mas que Peroni en levantarse despues de una atajada. 
PD: esta ultima situación puede hacerse mas llevadera con cargadores universales Cholulos y luminosos (Preguntar a M Lecina)

B) La Moto. Al igual que en el caso del Blackberry, uno se compra la motito nueva y reluciente feliz de tener un medio de trasnsporte propio que te evita tener que esperar a que tu vieja/o/remis/loquesea se le canten las bolas llevarte a donde necesitas llegar hace 15 min. Pero los problemas no tardan en llegar: en mi caso con 15 años el principal rompedero de pelotas(?) era esquivar a los zorros: asi fue que me pase un par de añitos dando vueltas más por Santiago H Perez e Irlanda que por la Merlassino. Hasta que llega el carnet (desp de comerte 2 o 3 colas y como 500 mangos) y tenes ganas de que los zorros te paren para gozarselo en la cara. Mas problemas que no tienen solucion? Por Supuesto! La Nafta, un gasto menor pero que a la tierna (?) edad de 15/16 puede privarte de comer un pebete y a la no tan tierna edad de 18 te sigue rompiendo las bolas ver que la aguja siempre esta cerca mas cerca de la E que de la F.
C)Al fin me dieron el auto! es el primer pensamiento que se te viene a la cabeza: No salgo mas a pata, no me cago mas de calor ni de frío, doy vueltas escuchando música, demás. Pero acá el tema del combustible deja de ser un gasto menor y hay que comerse innumerables escenas de "Te creés que soy un banco?" o "a ver si pensas empezar a trabajar" y demas demostraciones relacionadas con un concepto central: La gente no caga plata. y nuevamente la aguja que baja mas rapido que Carrizo despues de ir a cabecear contra All Boys; y cuando todo es perfecto, aparece la luz naranja que te fusila los ojos y te quema el coco de tres maneras distintas.
Como si fuera poco, al llevar el auto al lavadero o lavarlo por cuenta propia, por mas lento que pases cualquier charquito (teniendo la extraña suerte de que no llueva al dia posterior del lavado), el auto termina siendo una pelota de barro por fuera y un tacho de basura por dentro. 
Pero claro, notablemente los pros superas a las contras, y por mas que nos quejemos, reneguemos, y queramos tirar todo a la mierda, los vamos a seguir usando estas cosas día a día. tanque a tanque. Bateria a bateria.

Dr Lacroze y Mr Bebu

Como toda historia de amor (?), ésta tuvo un comienzo de los buenos. Hace ya algunos años me empece a juntar con los chicos que hoy son mis mejores amigos, a la mayoría ya los conocía de la escuela, pero por esas cosas de la vida me presentaron a un verdadero personaje.
Noche de Patio de Bar 51. Para que se ubiquen en la época, "La Isla del Sol" estaba en la cresta de la ola musical. La pregunta de todos los findes
-¿Dónde nos juntamos antes de ir al bar?- le pregunté a Peroni.
-En lo de mi primo, Martín Lacroze- y siguió -Pasame a buscar y vamos a la casa-
Y así llegamos a Steggman 753 Departamento A (El personaje del departamento B merecerá su propia entrada en este Blog), tocamos el timbre y nos abrió María Julia.
Pará pará pará. Uno no puede nombrar a Maju y seguir como si nada, merece presentaciones. Para quien no la conoce, la mamá de Martín es la mujer más piola, pacífica, amigable, considerada y buena gente que uno pueda conocer. Desde el primer día me recibió como si me conociera de toda la vida. Nunca la oímos quejarse por las innumerables tardes que le usurpamos el Living para juntarnos a boludear. Resumiendo, Maju es puro Amor y Paciencia.
Ahora sí sigamos. Estabamos en que Maju abrió la puerta nos saludó y se vino el gritito que después escuchariamos tantas veces "Gordooooooo, llegaron los chicooooos."  y continuó "Bajá que me voy a una cena".
Luego de unos instantes apareció en escena Martín Isidro Lacroze. Lo primero que me fijé fue en que aunque eran las 10 de la noche tenía una taza verde en la mano. Después de saludarlo y presentarnos lo primero que le pregunté fue por el contenido de la taza. Me contestó "90 de Gancia 10 de limón. Yo le digo 90-10". Obviamente ahí es donde uno se da cuenta que va a amar a alguien para toda la vida (?) *introduzca flechazo*.
Con el correr de los días/meses fuimos tomando confianza tanto con él como con los demas pibes, nos jodíamos y eso. Empecé a conocerlo. Se los voy a describir.
Primero hay que aclarar que Lacro tiene doble personalidad. No es Bipolar ni Travesti. Simplemente le gusta el chupi más que a Garganta de Lata .
Vamos a empezar por la parte buena (Dr Lacroze): la primera característica de esta Faceta de mi amigo es la timidez, no habla mucho con gente que no conoce hasta que entra en confianza . Te hace cagar de risa. Nadie mejor que el para hablar de fútbol. Es humilde y tiene gran corazón, aunque no lo diga en palabras sabemos que nos quiere mucho y hasta a veces nos lo hace saber a través de Facebook/Whatsapp/loquesea (que no implique cara a cara xq se pone coloradito). Se banca estoicamente cuando lo cargamos, aunque cuando le queda alguna chance nos descansa. Dice ser hincha de River, aunque todos sabemos que su corazón es Azul y Oro.
Ahora pasemos a Mr Bebu. Apegandome a la metafora que estoy haciendo del conocido libro "Dr jekyll y Mr Hyde" la "poción" que lo hace transformarse no es otra que el Alcohol. No necesita grandes cantidades, unos vasos de Fernet ya lo entonan y abren paso a toda la lista de bebidas que ingiere después (Lista que incluye Ginebra, Tequila, Mariposas(La bebida eh), Fernet puro, Súa. Y que llega a extremos como Hipoglos o fernet+tequila+caracoles) . He aquí que Mr Bebu se deshinibe totalmente, la timidez se va a algún lugar recóndito de su organismo para dar paso a una desfachatez inpensada que muestra sus primeros sintomas en su famosísimo Meneadito o su necesidad infundada de fumar. ¿Anécdotas? millones, ya tendrán su espacio en este Blog.
Finalmente les quiero contar acerca del sobrenombre. "El Bebu". Sinceramente no sabemos bien de donde mierda salió, simplemente empezamos a usarlo ante la idea de Toy y Juanpa de decirle así. La teoría más aceptada es que así le decía Maju cuando aún era un pequeñuelo (?) que chocaba ancianos en su bici. Nos costó horrores que aceptara el sobrenombre (Incluso despotricó airadamente sobre el corredor Girolami al tratarlo de fracasado) Hasta que finalmente un día me llamo al fijo y dijo "Hola, habla El Bebu". Emoción, lágrimas (?). El sobrenombre se hizo famoso rápidamente, incluso ahora personas desconocen que se llama Martín. Luego intentamos imponerle "Tortu" ante su pelada reluciente con la cual volvió de Bariloche, pero se negó de plano con un aplastante "Yo no soy ningún Tortu eh" ¿Cómo rebatir eso?.
Y ésta es mi humilde manera de presentarles a un verdadero ciudadano (Si merece esta denominación alguien que cortó sus boletas de manera que votó a un Peronista, a un Radical y a un Socialista en la misma elección) ilustre de Arrecifes. Un amigo de la vida, una gran persona y un verdadero Garganta de Lata. Simplemente el Bebu.


lunes, 4 de noviembre de 2013

Frustración, Birras y Burras.

Si uno busca en un diccionario el significado de la palabra frustración, vamos a encontrar "La frustración es una respuesta emocional común a la oposición relacionada con la ira y la decepción.. bla bla bla", pero uno comprende lo que en realidad es la frustración cuando la vive en carne propia.
Hoy a la mañana decidí que era el día de crear un Blog, cosa que siempre quise hacer pero nunca me puse las pilas. Así entré a la página con mil ideas de sobre que escribir, como hacerlo, etc. pero se me planteó un desafío con el que no contaba: conseguir un dominio para el blog. Pensé basándome en otros blogs que debería ser algo fácil de recordar, gracioso, extraño, etc. Sin embargo cada una de mis ideas era sin más descartada por un mensaje fastidioso: "Esta dirección de blog no está disponible." Les aseguro que es la notificación mas Frustrante que hay.
Mi frustración aumentaba, me quemé la cabeza, busqué en google, vi videos, leí letras de canciones de Los Redondos, de Callejeros; busqué argentinismos, frases cortas, refranes, proverbios, vi vídeos, busqué bibliografías de escritores en busca de los nombres de sus libros. Nada funcionaba. Confieso que fue una de las experiencias mas frustrantes que viví sentado frente a una computadora.
Pero mi primera entrada debe tener un final feliz (y explicar el nombre del blog)
Me di cuenta que esto no iba a ningún lado, así que decidí despejar la cabeza un rato. ¿Qué mejor que comer algo echado frente a la tele para relajarse?: abrí la heladera y lo primero que me topé fue una Quilmes. Con la cabeza todavía maquinando el bendito dominio me puse a pensar en la Birra, la secuencia de pensamientos me llevó a la persona que mas asocio con una Quilmes bien fría: Peroni. Así seguí pensando en cervezas hasta que llegué, vaya a saber uno por qué al recuerdo de la Cerveza más fea que alguna vez tomé, pero al recordar el nombre de la misma el sentimiento radicalmente opuesto a la frustración me invadió (llámese triunfo, logro, acierto) En fin, tuve la certeza de que este Blog debía llamarse como aquella birra asquerosa y tuve la certeza de que el frustrante notificado no aparecería.
Así nacio Me Echó la Burra. Salúd!